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Éxodo 32.1-34.35

Éxodo :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40

32
Al ver los israelitas que Moisés tardaba en bajar del monte, se juntaron alrededor de Aaróna y le dijeron:
–Anda, haznos dioses que nos guíen, porque no sabemos qué le ha pasado a este Moisés que nos sacó de Egipto.b
Aarón les contestó:
–Quitad a vuestras mujeres y a vuestros hijos e hijas los aretesc de oro que llevan en las orejas, y traédmelos aquí.
Todos se quitaron los aretes de oro que llevaban en las orejas y se los llevaron a Aarón, que los recibió, fundió el oro y lo trabajó a cincel hasta darle la forma de un becerro.d Entonces todos dijeron:
–¡Israel, este es tu dios que te sacó de Egipto!e
Cuando Aarón vio esto, construyó un altar ante el becerro, y luego gritó:
–¡Mañana haremos fiesta en honor del Señor!f
Al día siguiente por la mañana se levantaron y ofrecieron holocaustos y sacrificios de reconciliación. Después el pueblo se sentó a comer y beber, y luego se levantaron a divertirse.g Entonces el Señor dijo a Moisés:
–Anda, baja, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha echado a perder. Muy pronto se han apartado del camino que yo les ordené seguir. Se han hecho un becerro de oro fundido, y lo están adorando, le presentan ofrendas y dicen: ‘¡Israel, este es tu dios que te sacó de Egipto!’h
Además, el Señor dijo a Moisés:
–Me he fijado en esta gente y me he dado cuenta de que son muy tercos. 10 ¡Ahora déjame en paz, que estoy ardiendo de ira y voy a acabar con ellos! Pero de ti haré una gran nación.i
11 Moisés, sin embargo, trató de calmar al Señor su Dios con estas palabras:
–Señor, ¿por qué va a arder tu furor contra tu pueblo, el que tú mismo sacaste de Egipto con gran despliegue de poder? 12 ¿Cómo vas a dejar que digan los egipcios: ‘Dios los sacó con la mala intención de matarlos en las montañas, para borrarlos de la superficie de la tierra’? Deja ya de arder en ira; renuncia a la idea de hacer daño a tu pueblo. 13 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo y les dijiste: ‘Haré que vuestros descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo,j y toda esta tierra que os he prometido se la daré a ellos como su herencia para siempre.’k
14 El Señor renunció a la idea que había manifestado de hacer daño a su pueblo.l 15 Entonces Moisés se dispuso a bajar del monte trayendo en sus manos las dos tablas de la ley, que estaban escritas por ambos lados.m 16 Dios mismo había hecho las tablas, y Dios mismo había grabado lo que estaba escrito en ellas.n
17 Cuando Josué oyó los gritos de la gente, dijo a Moisés:
–Se oyen gritos de guerra en el campamento.
18 Pero Moisés contestó:
–No son cantos alegres de victoria ni cantos tristes de derrota: son otros los cantos que estoy oyendo.
19 En cuanto Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y los bailes,ñ se encendió su ira y arrojó de sus manos las tablas, haciéndolas pedazos al pie del monte.o 20 En seguida tomó el becerro y lo arrojó al fuego, luego lo molió hasta convertirlo en polvo, y roció el polvo sobre el agua; entonces hizo que los israelitas bebieran de aquella agua.p 21 Y dijo a Aarón:
–¿Qué te hizo este pueblo, que le has hecho cometer un pecado tan grande?
22 Aarón contestó:
–Señor mío, no te enojes conmigo. Tú bien sabes que a esta gente le gusta hacer lo malo. 23 Ellos me dijeron: ‘Haznos un dios que nos guíe, porque no sabemos qué ha podido pasarle a este Moisés que nos sacó de Egipto.’ 24 Yo les contesté: ‘El que tenga oro, que lo aparte.’ Ellos me dieron el oro, yo lo eché en el fuego... ¡y salió este becerro!q
25 Moisés, viendo que el pueblo estaba desenfrenado y expuesto a las burlas de sus enemigos, pues Aarón no lo había controlado, 26 se puso en pie a la entrada del campamento y dijo:
–Los que estén de parte del Señor, júntense conmigo.
Y todos los levitas se le unieron. 27 Entonces Moisés les dijo:
–Así dice el Señor, el Dios de Israel: ‘Tomad cada uno de vosotros la espada, regresad al campamento y, yendo de puerta en puerta, matad cada uno a su hermano, amigo o vecino.’
28 Los levitas cumplieron las órdenes de Moisés, y aquel día murieron como tres mil hombres. 29 Entonces Moisés dijo:
–Hoy habéis recibido plena autoridad ante el Señor, por haberos opuesto cada uno a su hijo o a su hermano. Así que hoy el Señor os bendice.r
30 Al día siguiente, Moisés dijo a la gente:
–Habéis cometido un gran pecado. Ahora voy a tener que subir a donde está el Señor, a ver si consigo que os perdone.
31 Y así Moisés volvió a donde estaba el Señor, y le dijo:
–Realmente el pueblo cometió un gran pecado al hacerse un dios de oro. 32 Pero yo te ruego que los perdones; y si no los perdonas, ¡borra mi nombre del libro que has escrito!s
33 Pero el Señor le contestó:
–Solo borraré de mi libro al que peque contra mí. 34 Así que ve y lleva al pueblo al lugar que te dije. Mi ángel te guiará.t Y cuando llegue el día del castigo, yo los castigaré por su pecado.
35 Y el Señor envió una plaga sobre el pueblo, por haber adorado al becerro que Aarón les había hecho.
33 El Señor ordena proseguir la marchaa
El Señor dijo a Moisés:
–Anda, vete de aquí con el pueblo que sacaste de Egipto. Id a la tierra que prometí a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes.b Yo enviaré mi ángelc para que te guíe, y echaré fuera del país a los cananeos, amorreos, hititas, ferezeos, heveos y jebuseos.d Id a la tierra donde la leche y la miel corren como el agua.e Pero yo no iré entre vosotros, no vaya a ser que os destruya en el camino, pues sois gente muy terca.
El pueblo se entristeció al escuchar estas duras palabras, y nadie se puso sus joyas, pues el Señor había dicho a Moisés:
–Diles a los israelitas: ‘Vosotros sois gente muy terca. ¡Si yo estuviera entre vosotros, aunque solo fuera un momento, terminaría por destruiros! Quitaos ahora mismo vuestras joyas, y ya veré luego qué hacer con vosotros.’
Y así, a partir del monte Horeb, los israelitas dejaron de usar sus joyas.f
La tienda del encuentro con Dios
Moisés tomó la tienda de campaña y la puso a cierta distancia fuera del campamento,g y la llamó “tienda del encuentro con Dios”.h Cuando alguien quería consultar al Señor,i iba a la tienda, que estaba fuera del campamento. Y cuando Moisés iba a la tienda, toda la gente se levantaba y permanecía de pie a la puerta de su propia tienda de campaña, siguiendo a Moisés con la mirada hasta que éste entraba en la tienda. En cuanto Moisés entraba en ella, la columna de nubej bajaba y se detenía a la puerta de la tienda, mientras el Señor hablaba a Moisés. 10 Y cuando la gente veía que la columna de nube se detenía a la puerta de la tienda, cada uno se arrodillaba a la puerta de su propia tienda en actitud de adoración.
11 Dios hablaba con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo,k y después Moisés regresaba al campamento. Pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, nunca se apartaba del interior de la tienda.
El Señor muestra su gloria a Moisés
12 Moisés dijo al Señor:
–Mira, tú me pides que yo dirija a este pueblo, pero no me dices a quién vas a enviar conmigo. También dices que tienes mucha confianza en mí y que me he ganado tu favor. 13 Pues si esto es cierto, hazme saber tus planes, para que yo pueda tener confianza en ti y pueda seguir contando con tu favor. Ten presente que este pueblo es tu pueblo.
14 –Yo mismo te acompañaré y te haré descansar –dijo el Señor.
15 Pero Moisés le respondió:
–Si tú mismo no vas a acompañarnos, no nos hagas salir de aquí. 16 Porque si tú no nos acompañas, ¿de qué otra manera podrá saberse que tu pueblo y yo contamos con tu favor? Solo así, tu pueblo y yo podremos distinguirnos de los demás pueblos de la tierra.l
17 –Esto que has dicho también lo voy a hacer, porque tengo confianza en ti y te has ganado mi favor –le afirmó el Señor.
18 –¡Déjame ver tu gloria! –suplicó Moisés.
19 Pero el Señor contestó:
–Voy a hacer pasar toda mi bondad delante de ti, y delante de ti pronunciaré mi nombre.m Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera.n 20 Pero te advierto que no podrás ver mi rostro, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo.ñ
21 Dijo también el Señor:
–Mira, aquí junto a mí hay un lugar. Ponte de pie sobre la roca.o 22 Cuando pase mi gloria, te pondré en un hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Después quitaré mi mano, y podrás ver mis espaldas; pero mi rostro no debe ser visto.
Las nuevas tablas de la ley
34
El Señor dijo a Moisés:
–Corta tú mismo dos tablas de piedra iguales a las primeras, para que yo escriba en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las primeras tablas, las que hiciste pedazos.a Prepárate también para subir al monte Sinaí mañana por la mañana, y preséntate ante mí en la parte más alta del monte. Nadie subirá contigo, ni deberá verse a nadie por todo el monte; tampoco habrá ovejas o vacas pastando frente al monte.b
Moisés cortó dos tablas de piedra iguales a las primeras. Al día siguiente, muy temprano, tomó las dos tablas de piedra y subió al monte Sinaí, tal como el Señor se lo había ordenado. Entonces el Señor bajó en una nube y estuvo allí con Moisés, y pronunció su propio nombre. Pasó delante de Moisés, diciendo en voz alta:
–¡El Señor! ¡El Señor! ¡Dios tierno y compasivo, paciente y grande en amor y verdad! Por mil generaciones se mantiene fiel en su amor, y perdona la maldad, la rebeldía y el pecado; pero no deja sin castigo al culpable, sino que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, en los bisnietos y en los tataranietos.c
Rápidamente Moisés se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y adoró al Señor diciendo:
–¡Señor! ¡Señor!, si en verdad me he ganado tu favor, acompáñanos. Esta gente es realmente muy terca, pero perdónanos nuestros pecados y maldad, y acéptanos como tu pueblo.d
El pacto renovado
10 El Señor dijo:
“Prestad atención: yo hago ahora un pacto ante todo tu pueblo. Voy a hacer cosas maravillosas que no han sido hechas en ninguna otra nación de la tierra, y toda la gente entre la que vosotros os encontráis verá lo que el Señor puede hacer, pues será maravilloso lo que yo haré con vosotros.e
11 “Cumplid lo que os he ordenado hoy, y yo arrojaré de vuestra presencia a los amorreos, cananeos, hititas, ferezeos, heveos y jebuseos.
12 “No hagáis pacto alguno con los que viven en el país en el que vais a entrar, para que no os hagan caer en sus redes. 13 Al contrario, derribad sus altares y destrozad por completo sus piedras y troncos sagrados.f
14 “No adoréis a ningún otro dios, porque el Señor es celoso. Su nombre es Dios celoso.g
15 “No hagáis pacto alguno con los que viven en esa tierra, no sea que cuando ellos se rebajen a adorar a sus diosesh y les presenten ofrendas, os inviten a vosotros, y vosotros comáis también de ellas; 16 o que casen a sus hijas con vuestros hijos, y cuando ellas cometan inmoralidadesi adorando a sus dioses, hagan que vuestros hijos también se rebajen a adorarlos.
17 “Jamás os hagáis ídolos de metal fundido.j
Las fiestas anuales
18 “Celebrad la fiesta del pan sin levadurak y, de acuerdo con lo que os he ordenado, comed pan sin levadura durante siete días. La fecha señalada es el mes de Abib, porque en ese mes salisteis de Egipto.
19 “Todo primer hijo que tengáis será para mí,l lo mismo que toda primera cría de vuestros vacas, ovejas y cabras, si la cría es macho. 20 En el caso de la primera cría de una asna, daréis un cordero o un cabrito en lugar del asno; y si no lo dais, le romperéis el cuello al asno. También daréis una ofrenda en lugar de cada primogénitom vuestro. Y nadie vendrá a verme si no trae alguna cosa.
21 “Trabajad durante seis días, pero el día séptimo debéis descansar,n aun en tiempo de siembra o de cosecha.
22 “Celebrad la fiesta de las Semanas, la de los primeros frutos de la cosecha de trigoñ y la de la cosecha de fin del año.o
23 “Todos los hombres se presentarán tres veces al año ante el Señor, el Dios de Israel. 24 Yo arrojaré de vuestra presencia a las demás naciones y ensancharé vuestro territorio. Así nadie tratará de adueñarse de vuestra tierra mientras vosotros vais a presentaros ante el Señor vuestro Dios tres veces al año.
25 “En los sacrificios de animales no ofrezcáis juntos la sangre y el pan con levadura, ni guardéis para el día siguiente lo que sobre del animal sacrificado en la Pascua.p
26 “Debéis llevar los mejores primeros frutos de vuestra tierra al templo del Señor vuestro Dios.q
“No cocinéis el cabrito en la leche de su madre.”r
Moisés escribe la ley
27 El Señor dijo a Moisés: “Escribe estas palabras, porque ellas son la base del pacto que yo hago contigo y con los israelitas.”
28 Moisés se quedó allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribiós sobre las tablas las palabras del pacto, es decir, los diez mandamientos. 29 Después bajó Moisés del monte Sinaí llevando las dos tablas de la ley; pero al bajar del monte no se dio cuenta de que su cara resplandecíat por haber hablado con el Señor.u 30 Cuando Aarón y todos los israelitas vieron que la cara de Moisés resplandecía, sintieron miedo y no se acercaban a él. 31 Pero Moisés los llamó, y cuando Aarón y todos los jefes de la comunidad volvieron a donde estaba Moisés, él habló con ellos. 32 Poco después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les dio todas las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. 33 Cuando acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre la cara.
34 Cuando Moisés se presentaba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo y se quedaba así hasta que salía. Entonces comunicaba a los israelitas las órdenes que había recibido del Señor. 35 Los israelitas veían que la cara de Moisés resplandecía, y él volvía a ponerse el velo sobre la cara y se lo dejaba puesto hasta que entraba a hablar de nuevo con el Señor.

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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