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1 Juan 3.11-4.21

1 Juan :Introducción 1 2 3 4 5

2. El mandamiento del amor
11 Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.j 12 No seamos como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Pues porque los hechos de Caín eran malos, y los de su hermano, buenos.k
13 Hermanos míos, no os extrañéis si los que son del mundo os odian.l 14 Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida,m y lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama, aún está muerto. 15 Todo el que odia a su hermano es un asesino,n y vosotros sabéis que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo. 16 Conocemos qué es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros;ñ así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 17 Si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón? 18 Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.o
Confianza delante de Dios
19 De esta manera sabremos que somos de la verdad y podremos sentirnos seguros delante de Dios. 20 Si nuestro corazón nos acusa de algo, Dios es más grande que nuestro corazónp y lo sabe todo.q 21 Queridos hermanos, si nuestro corazón no nos acusa, tenemos confianza delante de Diosr 22 y él nos dará todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.s 23 Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros como él nos mandó.t 24 Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive en ellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.u
3. La fe verdadera
4
Queridos hermanos, no creáis a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino ponedlos a prueba para ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios. Porque el mundo está lleno de falsos profetas. De esta manera podéis saber quién tiene el Espíritu de Dios: todo el que reconoce que Jesucristo vino como hombre verdaderoa tiene el Espíritu de Dios. Pero el que no reconoce así a Jesús, no tiene el Espíritu de Dios; al contrario, tiene el espíritu del Anticristo.b Habéis oído que ese espíritu ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.c
Hijitos, vosotros sois de Dios y habéis vencido a esos mentirosos, porque el que está en vosotrosd es más poderoso que el que está en el mundo.e Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo y los que son del mundo les escuchan.f En cambio, nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha.g En esto, pues, podemos conocer quién tiene el espíritu de la verdadh y quién tiene el espíritu del engaño.
Tercer desarrollo temático (4.7–5.21)
1. El amor, signo de comunión con Dios
Queridos hermanos, amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios.i Todo aquel que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.j Dios ha mostrado su amor hacia nosotrosk al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él. 10 El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo,l para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.m
11 Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos unos a otros. 12 A Dios nunca lo ha visto nadie;n pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros. 13 La prueba de que nosotros vivimos en Dios y que él vive en nosotros es que nos ha dado su Espíritu.ñ 14 Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo.o 15 Todo aquel que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.
16 Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor,p y el que vive en el amor vive en Dios y Dios en él. 17 De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza;q porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo.r 18 Donde hay amor no hay temor.s Al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor supone castigo. Por eso, el que teme no ha llegado a amar perfectamente.t
19 Nosotros amamos porque él nos amó primero. 20 El que dice: “Yo amo a Dios”, pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano, al que ve, tampoco puede amar a Dios, al que no ve.u 21 Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano.v

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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