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1 Samuel 23.7-24.22

1 Samuel :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31

Por otra parte, a Saúl le habían informado de que David estaba en Queilá, y pensó: “Dios lo ha puesto en mis manos, porque al haberse metido en la ciudad ha quedado encerrado tras sus puertas y cerrojos.”
En seguida, Saúl mandó llamar a todo su ejército con el fin de dirigirse a Queilá y sitiar a David y a sus hombres. Pero al saber David que Saúl pensaba atacarle, ordenó al sacerdote Abiatar que le trajera el efod para consultar al Señor. 10 Y dijo David:
–Señor y Dios de Israel, este siervo tuyo sabe que Saúl se propone venir a Queilá y destruirla por causa mía. 11 ¿Vendrá Saúl a buscarme, según he sabido? ¿Me entregarán a él los habitantes de Queilá? ¡Señor y Dios de Israel, este siervo tuyo te ruega que se lo digas!
El Señor contestó:
–Saúl vendrá.
12 Entonces David preguntó:
–¿Nos entregarán los habitantes de Queilá, a mí y a mis hombres, en poder de Saúl?
Y el Señor respondió:
–Os entregarán.
13 Entonces David y sus hombres, que eran alrededor de seiscientos, salieron de Queilá y anduvieron sin rumbo fijo. Y cuando le llegó a Saúl la noticia de que David había escapado de Queilá, ya no hizo nada por perseguirlo.
David en el desierto
14 Así David se quedó a vivir en unas fortalezas que había en un monte del desierto de Zif,c y aunque Saúl lo buscaba todos los días, Dios no lo puso en sus manos. 15 Sin embargo, David tenía miedo de Saúl, porque este había salido con intención de matarlo. Por eso se quedó en Hores, en el desierto de Zif.
16 Un día, Jonatán, el hijo de Saúl, fue a ver a David en Hores, y a darle ánimo fortaleciendo su confianza en Dios. 17 Le dijo:
–No tengas miedo, porque Saúl mi padre no podrá encontrarte. Tú llegarás a ser rey de Israel y yo seré el segundo en importancia. Esto, hasta Saúl mi padre lo sabe.
18 Entonces los dos hicieron un pacto y pusieron al Señor por testigo.d Después Jonatán regresó a su casa y David se quedó en Hores. 19 Pero los habitantes de Zif fueron a Guibeá para hablar con Saúl, y le dijeron:
–David está escondido en nuestro territorio,e en unas fortalezas que hay en el monte de Haquilá, en Hores, al sur del desierto. 20 Por lo tanto, cuando Su Majestad guste venir, hágalo, y nosotros se lo entregaremos.
21 Saúl les contestó:
–¡Que Dios os bendiga por haberos compadecido de mí! 22 Ahora os ruego que vayáis y averigüéis el lugar exacto donde se encuentra, y quién le ha visto allí, porque me han dicho que es muy astuto. 23 Fijaos bien en todos los escondites donde se mete y volved a mí con datos seguros, y entonces yo iré con vosotros. Si en verdad está en esa región, lo buscaré palmo a palmo entre todos los clanes de Judá.
24 Los de Zif se despidieron, y con el permiso de Saúl regresaron a su ciudad. David y sus hombres se hallaban en el desierto de Maón,f en el llano que hay al sur del desierto, 25 y Saúl y su gente se pusieron en camino para buscarle. Cuando dieron aviso de esto a David, él bajó al peñasco que estág en el desierto de Maón. Al saberlo, Saúl se lanzó al desierto de Maón, en persecución de David. 26 Por un costado del monte avanzaban Saúl y su gente, y por el otro iban David y sus hombres, dándose prisa para alejarse de Saúl. Y cuando ya Saúl y su gente habían rodeado a David y los suyos, y estaban a punto de capturarlos, 27 llegó un mensajero a decirle a Saúl:
–¡Regrese inmediatamente Su Majestad, porque los filisteos han invadido el país!
28 Entonces Saúl dejó de perseguir a David y fue a enfrentarse con los filisteos. Por esta razón, aquel lugar fue conocido como “Peñasco de la Separación”.
David perdona la vida a Saúlh
29 i De allí, David se fue a vivir a las fortalezas de En-gadi.j
24
Y cuando Saúl regresó de perseguir a los filisteos, le dieron la noticia de que David estaba en el desierto de En-gadi. Entonces Saúl escogió a tres mil hombres de todo Israel, y fue a buscar a David y sus hombres por las peñas más escarpadas. En su camino llegó a unos rediles de ovejas, cerca de los cuales había una cueva en la que estaban escondidos David y sus hombres.a Saúl se metió en ella para hacer sus necesidades, y entonces los hombres de David dijeron a este:
–Hoy se cumple la promesa que te hizo el Señor de que pondría en tus manos a tu enemigo. Haz con él lo que mejor te parezca.
Entonces David se levantó, y con mucha precaución cortó un pedazo de la capa de Saúl; pero después de esto le remordió la conciencia, y dijo a sus hombres:
–¡El Señor me libre de levantar la mano contra mi señor el rey! ¡Si él es rey, es porque el Señor lo ha escogido!
De este modo refrenó David a sus hombres y no les permitió atacar a Saúl, el cual salió de la cueva y siguió su camino. Pero en seguida salió también David de la cueva, gritando tras él:
–¡Majestad, Majestad!
Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose hasta el suelo en señal de reverencia, le dijo:
–¿Por qué hace caso Su Majestad a quienes le dicen que yo busco su mal? 10 Su Majestad ha podido comprobar que, aunque el Señor puso hoy a Su Majestad en mis manos allá en la cueva, yo no quiseb matar a Su Majestad, sino que le perdoné la vida, pues me dije que si Su Majestad es rey, es porque el Señor le ha escogido.
11 "Mire bien Su Majestad lo que tengo en la mano: es un pedazo de la capa de Su Majestad, a quien bien podría haber matado. Con eso puede darse cuenta Su Majestad de que yo no he pensado en hacerle daño ni traicionarle, ni tampoco le he faltado. Sin embargo, Su Majestad me persigue para quitarme la vida. 12 ¡Que el Señor juzgue entre nosotros dos y me vengue de Su Majestad! Por lo que a mí toca, jamás levantaré mi mano contra Su Majestad. 13 Un antiguo refrán dice: 'La maldad viene de los malvados'; por eso, jamás levantaré yo mi mano contra Su Majestad. 14 Además, ¿tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién está persiguiendo? ¡A mí, que soy como un perro muerto, como una pulga! 15 Por lo tanto, que el Señor decida y juzgue entre nosotros dos. ¡Que sea él quien examine mi causa y me defienda de Su Majestad!"
16 Cuando David terminó de hablar, Saúl exclamó:
–¡Pero si eres tú, David, hijo mío, quien me habla!
Y echándose a llorar, 17 le dijo:
–La razón está de tu lado, pues me has devuelto bien a cambio del mal que te he causado. 18 Hoy me has demostrado que buscas mi bien, pues habiéndome puesto el Señor en tus manos, no me mataste. 19 En realidad, no hay nadie que, al encontrar a su enemigo, lo deje ir sano y salvo. Por lo tanto, ¡que el Señor te pague con bien lo que hoy has hecho conmigo! 20 Ahora me doy perfecta cuenta de que tú serás el rey, y de que bajo tu dirección el reino de Israel ha de prosperar.c 21 Júrame, pues, por el Señor, que no acabarás con mis descendientes ni borrarás mi nombre de mi familia.
22 David se lo juró a Saúl, y después Saúl regresó a su palacio, en tanto que David y los suyos se fueron a la fortaleza.

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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