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1 Samuel 8.1-10.27

1 Samuel :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31

8 II. INSTITUCIÓN DE LA MONARQUÍA (8–12)a
Israel quiere tener rey
Al hacerse viejo, Samuel nombró caudillos de Israel a sus hijos. Su primer hijo, que se llamaba Joel, y su segundo hijo, Abías, gobernaban en Beerseba. Sin embargo, los hijos no se comportaron como su padre, sino que se volvieron ambiciosos, se dejaban sobornar y no obraban con justicia. Entonces se reunieron todos los ancianos de Israelb y fueron a Ramá, a entrevistarse con Samuel, para decirle: “Tú ya eres anciano, y tus hijos no se portan como tú; por lo tanto, nombra un rey que nos gobierne, como es costumbre en todas las naciones.”c
Samuel, disgustado porque le pedían que nombrara un rey para que los gobernara, se dirigió en oración al Señor; pero el Señor le respondió: “Atiende cualquier petición que el pueblo te haga, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que yo no reine sobre ellos. Desde el día en que los saqué de Egipto, hasta el presente, han hecho conmigo lo mismo que ahora te hacen a ti, pues me han abandonado para rendir culto a otros dioses. Así pues, atiende su petición; pero antes adviérteles seriamente de todos los privilegios que sobre ellos tendrá el rey que los gobierne.”d
10 Entonces Samuel comunicó la respuesta del Señor al pueblo, que le pedía un rey. 11 Les dijo:
–Esto es lo que os espera con el rey que os va a gobernar: Llamará a filas a vuestros hijos, y a unos los destinará a los carros de combate, a otros a la caballería y a otros a su guardia personal. 12 A unos los nombrará jefes de mil soldados, y a otros, jefes de cincuenta. A algunos de vosotros os pondrá a arar sus tierras y recoger sus cosechas, o a fabricar sus armas y el material de sus carros de combate. 13 Tomará también a su servicio a vuestras hijas, para que sean sus perfumistas, sus cocineras y sus panaderas. 14 Se apoderará de vuestras mejores tierras y de vuestros mejores viñedose y olivares, y se los entregará a sus funcionarios. 15 Os quitará la décima parte de vuestros cereales y viñedos, y se la entregará a los funcionariosf y oficiales de su corte. 16 También os quitará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos,g y los hará trabajar para él. 17 Se apropiará, además, de la décima parte de vuestros rebaños, y hasta vosotros mismos tendréis que servirle. 18 Y el día en que os quejéis por causa del rey que hayáis escogido, el Señor no os hará caso.
19 Pero el pueblo, sin tener en cuenta la advertencia de Samuel, respondió:
–No importa. Queremos tener rey 20 para ser como las demás naciones, y para que reine sobre nosotros y nos gobierne y dirija en la guerra.
21 Después de escuchar Samuel las palabras del pueblo, se las repitió al Señor, 22 y el Señor le respondió:
–Atiende su petición y nómbrales un rey.
Entonces Samuel ordenó a los israelitas que regresaran, cada uno a la ciudad de donde venía.
9 Saúl y Samuela
En la tribu de Benjamín había un hombre llamado Quis, que era hijo de Abiel y nieto de Seror; su bisabuelo había sido Becorat, hijo de Afíah. Quis, hombre muy respetado,b tenía un hijo, joven y bien parecido,c que se llamaba Saúl. No había otro israelita tan bien parecido como él, y en estatura ninguno le pasaba del hombro.
Un día, a Quis se le perdieron sus asnas. Entonces dijo a su hijo Saúl:
–Prepárate y ve a buscar las asnas. Llévate a uno de los criados.
Saúl se fue, atravesó la región montañosa de Efraín y pasó por la región de Salisá; pero no encontró las asnas. Pasó también por la región de Saalim y por la de Benjamín, y tampoco las halló. Al llegar a la región de Suf,d dijo Saúl al criado que le acompañaba:
–Vamos a regresar, pues mi padre debe de estar ya más preocupado por nosotros que por las asnas.
El criado le contestó:
–En esta ciudad hay un profeta a quien todos respetan, porque todo lo que anuncia sucede sin falta. Vamos allá, y quizá él nos indique el camino que debemos seguir.
–Vamos, pues –contestó Saúl–. Pero, ¿qué le llevaremos a ese hombre? Ya ni siquiera nos queda pan en las alforjas. No tenemos nada que ofrecer al profeta.
El criado respondió:
–Tengo en mi poder una pequeña moneda de plata. Se la daremos al profeta para que nos indique el camino.
(Antiguamente, cuando algún israelita quería consultar a Dios, decía: “Vamos a ver al vidente”; pues al que ahora se llama “profeta”, antes se le llamaba “vidente”.)e
10 –De acuerdo –dijo Saúl–. Vamos allá.
Los dos se dirigieron a la ciudad donde vivía el profeta, 11 Cuando subían la cuesta en dirección a la ciudad, se encontraron con unas muchachas que iban a sacar agua, y les preguntaron:
–¿Es aquí donde podemos encontrar al vidente?
12 Ellas les respondieron:
–Sí, pero él está más adelante. Daos prisa, pues ha venido a la ciudad porque hoy se celebra el sacrificio en el santuario.f 13 En cuanto lleguéis allí, buscadle, antes de que se vaya al santuario para la comida.g La gente no comerá hasta que él llegue, pues él tiene que bendecir el sacrificio, después de lo cual comerán los invitados. Por eso, id ahora, porque en este momento le encontraréis.
14 Ellos continuaron subiendo, camino de la ciudad. Y precisamente cuando iban llegando a ella, Samuel salía en dirección contraria, para ir al santuario.
15 El día anterior a la llegada de Saúl, el Señor había revelado esto a Samuel: 16 “Mañana, a esta misma hora, te mandaré un hombre de la región de Benjamín, a quien deberás consagrar como gobernante de mi pueblo Israel. Él lo librará del dominio de los filisteos, porque me he compadecido de mi pueblo cuando sus quejas han llegado hasta mí.”h
17 Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: “Ahí tienes al hombre de quien te hablé: este gobernará a mi pueblo.”
18 Estando ya a la entrada del pueblo, Saúl se acercó a Samuel y le dijo:
–Por favor, indícame dónde está la casa del vidente.
19 –Yo soy el vidente –respondió Samuel–. Sube delante de mí al santuario y come hoy conmigo allí. Mañana temprano contestaré a todo lo que me quieras preguntar, y luego te dejaré marchar. 20 En cuanto a las asnas que se te perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas porque ya las han encontrado. Además, todo lo más deseable de Israel será para ti y para tu familia.
21 Saúl respondió:
–¡Pero si yo soy de la tribu de Benjamín,i la más pequeña de las tribus de Israel! Además, mi familia es la más insignificantej de todas las familias de la tribu de Benjamín. ¿Por qué me dices todo eso?
22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó a la sala y les ofreció el lugar principal entre los presentes, que eran unas treinta personas. 23 Luego Samuel dijo al cocinero:
–Trae la ración de carne que te entregué y que te dije que apartaras.
24 Inmediatamente el cocinero sacó una pierna enterak y se la sirvió a Saúl. Y Samuel le dijo:
–Ahí tienes lo que estaba apartado para ti. Sírvete y come, porque yo la había apartado para ti en esta ocasión en que invité al pueblo.
Saúl comió con Samuel aquel día. 25 Y cuando bajaron del santuario a la ciudad, prepararon en la azoteal una cama para Saúl, 26 y Saúl se acostó.m Al día siguiente, Samuel llamó a Saúl, que estaba en la azotea, y le dijo:
–Levántate y sigue tu viaje.
Saúl se levantó. Después salieron él y Samuel a la calle, 27 y cuando bajaban hacia las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl:
–Manda al criado que se adelante, y tú espera un poco, que tengo que comunicarte lo que Dios me ha dicho.
Samuel consagra rey a Saúl
10
Entonces Samuela tomó un frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl y le dijo:
–El Señor te consagrab hoy gobernante de Israel, su pueblo.c Tú lo gobernarás y lo librarás de los enemigos que lo rodean. Y esta será la prueba de qued el Señor te ha declarado gobernante de su pueblo:e ahora que te separas de mí, encontrarás dos hombres cerca de la tumba de Raquel,f en Selsah,g en el territorio de Benjamín. Ellos te dirán que ya se han encontrado las asnas que buscabas, y que tu padre ya no está preocupado por ellas sino por vosotros, y se pregunta qué puede hacer por ti. Más adelante, cuando llegues a la encina de Tabor,h saldrán a tu encuentro tres hombres que suben a Betel para adorar a Dios. Uno llevará tres chivos, otro tres panes y el tercero un odre de vino. Te saludarán y te ofrecerán dos panes. Acéptalos. Después llegarás a Guibeá de Dios,i donde hay una guarnición filistea. Al entrar en la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas en trance,j que bajan del santuario. Delante de ellos irá gente tocando salterios, panderos, flautas y arpas. Entonces el espíritu del Señor se apoderará de ti, y caerás en trance como ellos y te transformarás en otro hombre. Cuando te ocurran estas cosas, haz lo que creas conveniente, que Dios te ayudará. Y adelántate a Guilgal, donde yo me reuniré contigo más tarde para ofrecer holocaustos y sacrificios de reconciliación. Espera allí siete días, hasta que yo llegue y te indique lo que tienes que hacer.
Tan pronto como Saúl se despidió de Samuel para irse, Dios le cambió el corazón; y aquel mismo día se cumplieron todas las señales. 10 Después, cuando Saúl y su criado llegaron a Guibeá, el grupo de profetas en trance les salió al encuentro. Entonces el espíritu de Dios se apoderó de Saúl, que cayó en trance profético, como ellos. 11 Y todos los que le conocían de antes, al verle caer en trance junto con los profetas, se decían unos a otros: “¿Qué le ha pasado al hijo de Quis? ¿También Saúl es uno de los profetas?”k
12 Uno de allí añadió: “¿Y quién es el padre de ellos?”l De ahí viene el refrán: “¿También Saúl es uno de los profetas?”
13 Pasado el trance profético, Saúl llegó a su casa.m 14 Su tío les preguntó a él y a su criado:
–¿A dónde fuisteis?
Saúl respondió:
–A buscar las asnas; pero viendo que no aparecían, fuimos a ver a Samuel.
15 El tío de Saúl contestó:
–¿Y qué os dijo Samuel? Cuéntamelo, por favor.
16 Saúl respondió a su tío:
–Nos dijo claramente que ya habían encontrado las asnas.
Pero Saúl no le mencionó nada del asunto del reino, del cual le había hablado Samuel.n 17 Después llamó Samuel a los israelitas,ñ para adorar al Señor en Mispá; 18 allí les dijo:
–El Señor, Dios de Israel, dice: ‘Yo os saqué de Egipto a vosotros los israelitas, y os libré del poder de los egipcios y de todos los reinos que os oprimían.’ 19 Pero ahora vosotros despreciáis a vuestro Dios, que os ha librado de todos vuestros apuros y aflicciones, y lo habéis rechazado al pedir que os ponga un rey que os gobierne. Por lo tanto, presentaos ahora delante del Señor por tribus y por clanes.
20 Luego ordenó Samuel que se acercaran todas las tribus de Israel, y la suerte cayó sobre la tribu de Benjamín. 21 A continuación ordenó que se acercaran los de la tribu de Benjamín, y la suerte cayó sobre el clan de Matrí, y de éste cayó la suerte sobre Saúl, hijo de Quis. Pero le buscaron y no lo encontraron,o 22 por lo cual consultaron otra vez al Señor, para saber si Saúl estaba allí. Y el Señor respondió que, en efecto, Saúl estaba allí, escondido entre el bagaje. 23 Entonces corrieron a sacarle de su escondite. Y cuando Saúl se presentó ante el pueblo, se vio que ningún israelita le pasaba del hombro. 24 Samuel preguntó a todos:
–¿Ya habéis visto al que el Señor ha escogido como rey? ¡No hay un solo israelita que pueda compararse con él!
–¡Viva el rey!p –respondieron los israelitas.
25 En seguida Samuel expuso al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro que depositó en el santuario del Señor.q Después Samuel ordenó a todos que volvieran a sus casas. 26 También Saúl se fue a su casa, en Guibeá, y Dios influyó en el ánimo de varios valientesr para que le acompañaran. 27 Pero no faltaron malas lenguas que dijeran: “¿Éste es el que va a salvarnos?” Así que lo menospreciaron y no le rindieron honores; pero Saúl se hizo el desentendido.

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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