Sociedad Bíblica

Antiguo Testamento
Génesis
Éxodo
Levítico
Números
Deuteronomio
Josué
Jueces
Rut
1 Samuel
2 Samuel
1 Reyes
2 Reyes
1 Crónicas
2 Crónicas
Esdras
Nehemías
Ester
Job
Salmos
Proverbios
Eclesiastés
Cantar de los Cantares
Isaías
Jeremías
Lamentaciones
Ezequiel
Daniel
Oseas
Joel
Amós
Abdías
Jonás
Miqueas
Nahúm
Habacuc
Sofonías
Hageo
Zecarías
Malaquías
Libros Deuterocanónicos
Tobit
Judit
Ester (dc)
1 Macabeos
2 Macabeos
Eclesiástico
Sabiduría
Baruc
Daniel (dc)
Nuevo Testamento
Mateo
Marcos
Lucas
Juan
Hechos
Romanos
1 Corintios
2 Corintios
Gálatas
Efesios
Filipenses
Colosenses
1 Tesalonicenses
2 Tesalonicenses
1 Timoteo
2 Timoteo
Tito
Filemón
Hebreos
Santiago
1 Pedro
2 Pedro
1 Juan
2 Juan
3 Juan
Judas
Apocalipsis


BIBLIJA.net   - La Biblia en Internet
Buscar Referencia     Buscar palabra
Pasaje:   

Menú compacto
Versiones:  DHH  DHHn  RVR95  RVR95n Elija entre todas las versiones   Acerca de las versiones Ayuda
Idioma

2 Corintios 4.1-6.2

2 Corintios :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

Anunciadores de Jesucristo
4
Por eso no nos desanimamos, pues Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. Hemos rechazado las cosas vergonzosas que se hacen a escondidas, y no actuamos con astucia ni falseamos el mensaje de Dios.a Al contrario, decimos solamente la verdad, y de esta manera nos recomendamos a la conciencia de todos delante de Dios. Y si el mensaje de salvación que predicamos es oscuro, lo es solamente para los que se pierden.b Pues como ellos no creen, el dios de este mundoc les ha cegado el entendimiento para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios.d No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor;e nosotros nos declaramos simplemente servidores vuestros por amor a Jesús. Porque Dios, que mandó que la luz brotara de la oscuridad,f es quien ha hecho brotar su luz en nuestro corazón, para que por medio de ella podamos conocer la gloria de Dios que brilla en el rostro de Jesucristo.g
Confianza en medio de los sufrimientos
Pero tenemos esta riqueza en nosotros, como en vasijas de barro,h para mostrar que ese poder tan grande viene de Dios y no de nosotros. Así, aunque llenos de problemas,i no nos encontramos sin salida; tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos.j Nos persiguen, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos destruyen. 10 Dondequiera que vamos llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se muestre en nosotros. 11 Pues nosotros, los que vivimos, siempre estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús,k para que también su vida se muestre en nuestro cuerpo mortal. 12 De ese modo, la muerte actúa en nosotros, y en vosotros actúa la vida.
13 La Escritura dice: “Tuve fe y por eso hablé.”l De igual manera, nosotros, con esa misma actitud de fe, creemos y también hablamos. 14 Porque sabemos que Dios, que resucitó de la muerte al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con élm y, juntamente con vosotros, nos llevará a su presencia. 15 Todo esto ha sucedido para vuestro bien, para que, siendo muchas las bendiciones de Dios, muchos sean también los que le den gracias, para la gloria de Dios.
16 Por eso no nos desanimamos, pues aunque por fuera vamos envejeciendo, por dentro nos rejuvenecemos día a día. 17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera que pronto pasa, pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho mayor y más abundante.n 18 Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras y las que no se ven son eternas.ñ
5
Nosotros somos como una casa terrenal, como una tienda de campaña no permanente; pero sabemos que si esta tienda se destruye, Dios nos tiene preparada en el cielo una casa eterna que no ha sido hecha por manos humanas.a De modo que suspiramos mientras vivimos en esta casa actual, pues quisiéramos mudarnos ya a nuestra casa celestial, que nos cubrirá como un vestido para que no quedemos desnudos.b Mientras vivimos en esta tienda suspiramos afligidos, pues no quisiéramos ser desnudados, sino más bien ser revestidos de tal modo que lo mortal quede absorbido por la nueva vida. Dios nos ha preparado para esto y nos ha dado el Espíritu Santo como garantía de lo que hemos de recibir.c Por eso, siempre tenemos confianza. Sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos como en el destierro, lejos del Señor. Ahora no podemos verlo, sino que vivimos sostenidos por la fe; pero tenemos confianza, y quisiéramos más bien salir de este cuerpo para ir a presentarnos ante el Señor.d En todo caso, procuramos agradar siempre al Señor, ya sea que dejemos este cuerpo o que sigamos en él. 10 Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristoe para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.f
El mensaje de la paz con Dios
11 Por eso, sabiendo que hay que tener reverencia al Señor, procuramos convencer a los hombres. Dios nos conoce muy bien, y espero que también vosotros nos conozcáis.g 12 No es que hayamos comenzado otra vez a alabarnos a nosotros mismos, sino que os estamos dando una oportunidad de sentiros orgullosos de nosotros, para que podáis contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón. 13 Pues si estamos locos,h es para Dios; y si no lo estamos, es para vosotros. 14 El amor de Cristoi gobierna nuestras vidas desde que sabemos que unoj murió por todos y que, por consiguiente, todos han muerto.k 15 Y Cristo murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí sino para él, que murió y resucitó por ellos.l 16 Así que nosotros ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes pensábamos de Cristo según esos criterios,m ahora ya no lo pensamos. 17 Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona.n Las cosas viejas pasaron; han sido hechas nuevas.
18 Todo esto es obra de Dios, quien, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo mismoñ y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación. 19 Es decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliandoo consigo mismo al mundo, sin tomar en cuenta los pecados de los hombres; y a nosotros nos encargó que diéramos a conocer este mensaje. 20 De modo que somos embajadores de Cristo, como si Dios mismo os rogara por medio de nosotros. Por eso, en el nombre de Cristo os rogamos que aceptéis la reconciliación con Dios. 21 Cristo no cometió pecado alguno,p pero por causa nuestra Dios lo hizo pecado,q para así, en Cristo, hacernos a nosotros justicia de Dios.r
6
Como colaboradores, pues, en la obra de Dios, os rogamos que no desaprovechéis la bondad que Dios os ha mostrado. Porque él dice en las Escrituras:
“En el momento oportuno te escuché;
en el día de la salvación te ayudé.”a
Y ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!

© 2002 Sociedades Bíblicas Unidas y Sociedad Bíblica de España




-ltima actualización del programa: 10/10/2016
visitor stats