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Hechos 20, 13-30

Hechos :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28

De Tróade a Mileto
13 Nosotros nos adelantamos y fuimos en barco hasta Aso para recoger a Pablo, según se había convenido, porque él quiso ir por tierra.j 14 Nos encontramos, pues, con él en Aso, donde se embarcó con nosotros para ir a Mitilene.k 15 Salimos de aquí y al día siguiente pasamos frente a Quío,l llegando uno después al puerto de Samos. Viajamos un día más y llegamos a Mileto.m 16 Lo hicimos así porque Pablo, para no demorarse mucho en Asia, no quiso hacer escala en Éfeso, pues deseaba llegar pronto a Jerusalén y, a ser posible, estar allí el día de Pentecostés.n
Discurso de Pablo a los ancianos de Éfesoñ
17 Hallándose en Mileto, Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso.o 18 Cuando llegaron, les dijo: “Vosotros sabéis cómo me he portado desde el primer día que vine a la provincia de Asia,p 19 cómo he estado entre vosotros sirviendo siempre al Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y en medio de muchas pruebas que me vinieron por lo que querían hacerme los judíos. 20 Pero no dejé de anunciaros nada que pudiera seros provechoso, ni de enseñaros en público y en privado. 21 A judíos y a no judíos les he dicho que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús.q 22 Y ahora me dirijo a Jerusalén obligado por el Espíritu,r sin saber lo que allí me ha de suceder. 23 Lo único que sé es que, en todas las ciudades a donde voy, el Espíritu Santo me dice que me esperan la cárcel y muchos sufrimientos. 24 Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de mi carreras y cumplir el encargo que el Señor Jesús me dio de anunciar la buena noticia del amor de Dios.
25 “Y ahora estoy seguro de que ninguno de vosotros, entre quienes he anunciado el reino de Dios, volverá a verme. 26 Por esto quiero deciros hoy que no me siento culpable respecto de vosotros, 27 porque os he anunciado todo el plan de Dios, sin ocultaros nada. 28 Por lo tanto, estad atentos y cuidad de toda la congregación sobre la que el Espíritu Santo os ha puesto como obispost para que cuidéis de la iglesia de Dios, la cual compró él con su propia sangre.u 29 Sé que cuando me vaya vendrán otros que, como lobos feroces, querrán acabar con la iglesia. 30 Aun entre vosotros mismos se levantarán algunos que enseñarán mentiras para que los creyentes los sigan.v

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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