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Apocalipsis 4.1-7.17

Apocalipsis :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22

4 II. LOS SIETE SELLOS (4.1–8.1)a
La adoración en el cielo
Después de esto, miré y vi una puerta abierta en el cielo. Y aquella voz que yo había oído al principio, y que parecía un toque de trompeta, me dijo: “Sube acá y te mostraré las cosas que tienen que suceder después de estas.”b c
En aquel momento quedé bajo el poder del Espíritu,d y vi un trono en el cielo, y alguien estaba sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono tenía el aspecto de una piedra de jaspee o de cornalina, y alrededor del trono había un arco iris que brillaba como una esmeralda.f También vi alrededor del trono otros veinticuatro tronos, en los cuales estaban sentados veinticuatro ancianosg que iban vestidos de blanco y llevaban una corona de oro en la cabeza. Del trono salían relámpagos, estruendosh y truenos;i y delante del trono ardían siete antorchas de fuegoj que son los siete espíritus de Dios.k Delante del trono había algo parecido a un mar, transparente como el cristal.l
En el centro, donde estaba el trono, y a su alrededor, había cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. El primero de esos seres parecía un león; el segundo parecía un toro; el tercero tenía aspecto humano, y el cuarto parecía un águila volando. Cada uno de los cuatro seres vivientes tenía seis alas, y estaba cubierto de ojos por fuera y por dentro.m Y día y noche decían sin cesar:
“¡Santo, santo, santo es el Señor,
Dios todopoderoso,n
el que era y es y ha de venir!”
9-10 Cada vez que esos seres vivientes dan gloria y honor y gracias al que está sentado en el trono, al que vive por todos los siglos, los veinticuatro ancianos se arrodillan ante él y le adoran, y arrojando sus coronas delante del trono, dicen:
11 “Tú eres digno, Señor y Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado todas las cosas;
por tu voluntad existen y han sido creadas.Ӗ
El rollo escrito y el Cordero
5
En la mano derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por dentro y por fuera, y cerrado con siete sellos.a Y vi un ángel poderoso que preguntaba a gran voz: “¿Quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos?”
Pero ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra había nadie que pudiera abrir el rollo ni mirarlo. Y yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el rollo ni de mirarlo. Pero uno de los ancianos me dijo: “No llores más, pues el León de la tribu de Judá,b el retoño de David,c ha vencido;d él abrirá el rollo y romperá sus siete sellos.”e
Entonces, en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, vi un Cordero.f Estaba de pie, aunque mostraba señales de haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos,g que son los siete espíritush de Dios enviados por toda la tierra. Aquel Cordero fue y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono; y en cuanto tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron de rodillas delante del Cordero. Todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los que pertenecen al pueblo santo.i Y cantaban este nuevo canto:j
“Tú eres digno de tomar el rollo y romper sus sellos,
porque fuiste sacrificado,
y derramando tu sangre redimistek para Dios
gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación.
10 De ellos hiciste un reino,
hiciste sacerdotes para nuestro Diosl
y reinarán sobre la tierra.”m
11 Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Había millones y millones de ellos,n 12 y decían con fuerte voz:
“¡El Cordero que fue sacrificadoñ
es digno de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría y la fuerza,
el honor, la gloria y la alabanza!”
13 Oí también que todas las cosas creadas por Dios en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar,o decían:
“¡Al que está sentado en el trono,
y al Cordero,
sea dada la alabanza, el honor,
la gloria y el poder
por todos los siglos!”
14 Los cuatro seres vivientes respondían:
“¡Amén!”p
Y los veinticuatro ancianos se pusieron de rodillas y adoraron.
6 Los cuatro primeros sellosa b
Luego vi cuando el Cordero rompía el primero de los siete sellos, y oí que uno de aquellos cuatro seres vivientes decía con voz que parecía un trueno: “¡Ven!”
Miré, y vi un caballo blanco,c y el que lo montaba llevaba un arco en la mano. Se le dio una corona y salió triunfante y para triunfar.
Cuando el Cordero rompió el segundo sello, oí que el segundo de los seres vivientes decía: “¡Ven!”
Y salió otro caballo. Era de color rojo, y el que lo montaba recibió poder para quitar la paz de la tierra y para hacer que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada.d
Cuando el Cordero rompió el tercer sello, oí que el tercero de los seres vivientes decía: “¡Ven!”
Miré, y vi un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y en medio de los cuatro seres vivientes oí una voz que decía: “Solo un kilo de trigo por el salario de un día y tres kilos de cebada por el salario de un día; pero no eches a perder el aceite ni el vino.”e
Cuando el Cordero rompió el cuarto sello, oí que el cuarto de los seres vivientes decía: “¡Ven!”
Miré, y vi un caballo amarillento, y el que lo montaba se llamaba Muerte. Tras él venía el que representaba al reino de la muerte, y se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar con guerras, hambres, enfermedades y las fieras de la tierra.f
El quinto y el sexto sellos
Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi al pie del altar, vivos, a los que habían sido degollados por proclamar el mensaje de Dios y ser fieles a su testimonio. 10 Decían con fuerte voz: “Soberano santo y fiel, ¿cuándo juzgarás a los habitantes de la tierra y vengarás nuestra muerte?”g h
11 Entonces, a cada uno de ellos se le dio una vestidura blanca,i y se les dijo que descansaran aún por un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus hermanos y compañeros en el servicio de Dios, que, como ellos, también habían de ser muertos.
12 Cuando el Cordero rompió el sexto sello, miré, y hubo un gran terremoto.j El sol se volvió negrok como ropa de luto; la luna entera se volvió roja como la sangre,l 13 y las estrellas cayeron del cielo a la tierra como caen los higos verdes cuando la higuera es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo desapareció como un papel que se enrolla,m y todas las montañas y las islas fueron removidas de su lugar.n 15 Los reyes de la tierra se escondieron en las cuevas y entre las rocas de las montañas,ñ junto con los grandes, los jefes militares, los ricos, los poderosos y todos los esclavos y los hombres libres. 16 Y decían a las montañas y a las rocas: “¡Caed sobre nosotros, y escondednoso de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero! 17 Porque ya ha llegado el gran día del castigo, ¿y quién podrá resistir?”p
7 Los 144.000 señalados de las tribus de Israela
Después de esto vi cuatro ángeles puestos de pie sobre los cuatro puntos cardinales, deteniendo los cuatro vientos para que no soplaran sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre los árboles.b También vi otro ángel, que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios viviente. Este ángel gritó con fuerte voz a los otros cuatro que habían recibido poder para hacer daño a la tierra y al mar:
“¡No hagáis daño a la tierra ni al mar ni a los árboles mientras no señalemos con un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios!”c
Y oí el número de los que así fueron señalados: ciento cuarenta y cuatro mil de entre todas las tribus israelitas.d Fueron señalados doce mil de la tribu de Judá, doce mil de la tribu de Rubén, doce mil de la tribu de Gad, doce mil de la tribu de Aser, doce mil de la tribu de Neftalí, doce mil de la tribu de Manasés, doce mil de la tribu de Simeón, doce mil de la tribu de Leví, doce mil de la tribu de Isacar, doce mil de la tribu de Zabulón, doce mil de la tribu de José y doce mil de la tribu de Benjamín.e
La alabanza en el cielo
Después de esto miré, y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas.f Estaban de pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos. Iban vestidos de blancog y llevaban palmash en las manos.
10 Todos gritaban con fuerte voz:
“¡La victoria es de nuestro Dios,i
que está sentado en el trono,
y del Cordero!”
11 Todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se inclinaron delante del trono hasta tocar el suelo con la frente, y adoraron a Dios 12 diciendo:
“¡Amén!j
La alabanza, la gloria,
la sabiduría, la gratitud,
el honor, el poder y la fuerza
sean dados a nuestro Dios
por todos los siglos.
¡Amén!”
13 Entonces uno de los ancianos me preguntó: “¿Quiénes son estos que están vestidos de blanco, y de dónde han venido?”
14 “Tú lo sabes, Señor”, le contesté. Y él me dijo:
“Estos son los que han pasado por la gran aflicción,k los que han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.l
15 “Por eso están delante del trono de Dios,
y día y noche le sirven en su templo.
El que está sentado en el trono
los protegerá con su presencia.
16 Ya no sufrirán hambre ni sed,
ni los quemará el sol,
ni el calor los molestará,m
17 porque el Cordero que está en medio del trono
los pastorearán
y los guiará a manantiales de aguas de vida,ñ
y Dios secará toda lágrima de sus ojos.”o

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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