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Génesis 27.1-28.22

Génesis :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50

3. Jacob (27–36)
27 Isaac bendice a Jacob y Esaúa
Isaac era ya muy anciano y se había quedado ciego. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo:
–¡Hijo mío!
–Dime, padre –contestó Esaú.
–Ya ves que soy muy viejo –dijo Isaac–. Un día de estos me puedo morir. Por eso quiero que vayas al monte con tu arco y tus flechas para cazar algún animal.b Prepara luego un guisado sabroso, como a mí me gusta, y tráemelo para que yo lo coma. Entonces te daré mi bendiciónc antes de morir.d
Pero Rebeca estaba oyendo lo que Isaac decía a Esaú. Por eso, en cuanto este se fue al monte a cazar algo para su padre, ella dijo a Jacob, su hijo menor:
–Mira, he oído que tu padre estaba hablando con tu hermano Esaú, y que le decía: ‘Caza algún animal, prepara un guisado sabroso para que yo lo coma, y te daré mi bendición delante del Señor antes de morir.’ Así que, hijo mío, escucha bien lo que te voy a decir: Ve a donde está el rebaño, y tráeme dos de los mejores cabritos; voy a prepararle a tu padre un guisado sabroso, como a él le gusta. 10 Tú se lo llevarás para que lo coma, y así te dará a ti su bendición antes de morir.
11 Pero Jacob dijo a su madre:
–Mi hermano tiene mucho vello en el cuerpo,e y yo no. 12 Si mi padre llega a tocarme y me reconoce, va a pensar que me estoy burlando de él; entonces haré que me maldiga en lugar de bendecirme.f
13 Su madre le contestó:
–Hijo mío, que esa maldición caiga sobre mí. Tú haz lo que te digo y tráeme esos cabritos.
14 Jacob fue por los cabritos y se los llevó a su madre. Ella preparó entonces un guisado sabroso, como a Isaac le gustaba, 15 sacó la mejor ropa de Esaú, su hijo mayor, que estaba guardada en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor. 16 Luego, con la piel de los cabritos cubrió a Jacob los brazos y la parte del cuello donde no tenía vello, 17 y le dio el guisado y el pan que había preparado.
18 Entonces Jacob entró donde estaba su padre y le dijo:
–¡Padre!
–Aquí estoy. ¿Cuál de mis hijos eres tú? –preguntó Isaac.
19 –Soy Esaú, tu primogénito –contestó Jacob–. Ya hice lo que me dijiste. Levántate, por favor; siéntate y come del animal que he cazado, y dame tu bendición.
20 Entonces Isaac le preguntó:
–¿Cómo pudiste encontrarlo tan pronto, hijo mío?
–El Señor tu Dios me ayudó a encontrarlo –respondió Jacob.
21 Pero Isaac le dijo:
–Acércate y déjame tocarte, a ver si de veras eres mi hijo Esaú.
22 Jacob se acercó para que su padre le tocara. Entonces Isaac dijo: “La voz es la de Jacob, pero los brazos son los de Esaú.” 23 Así que no le reconoció, porque sus brazos tenían mucho vello, como los de su hermano Esaú. Pero cuando iba a darle su bendición, 24 volvió a preguntarle:
–¿De veras eres mi hijo Esaú?
–Sí, yo soy Esaú –respondió Jacob.
25 Entonces su padre le dijo:
–Sírveme, hijo mío, para que coma de lo que cazaste, y entonces te daré mi bendición.
Jacob sirvió de comer a su padre y también le trajo vino. Isaac comió y bebió, 26 y luego le dijo:
–Acércate, hijo, y dame un beso.
27 Cuando Jacob se acercó para besarle, Isaac le olió la ropa. Entonces le bendijo con estas palabras:

“Sí, este olor es de mi hijo.
Es como el olor de un campo
bendecido por el Señor.g
28 Que Dios te dé la lluvia del cielo,
las mejores cosechas de la tierra,
mucho trigo y mucho vino.h
29 Que mucha gente te sirva;
que las naciones se arrodillen delante de ti.
Gobierna a tus propios hermanos:
¡que se arrodillen delante de ti!
Los que te maldigan serán malditos
y los que te bendigan serán benditos.”

30 Había terminado Isaac de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de donde estaba su padre, cuando Esaú regresó de cazar. 31 También él preparó un guisado sabroso, se lo llevó a su padre y le dijo:
–Levántate, padre; come del animal que tu hijo ha cazado, y dame tu bendición.
32 Entonces Isaac le preguntó:
–¿Quién eres tú?
–Soy Esaú, tu primogénito –contestó.
33 Isaac se sintió muy sorprendido, y con voz temblorosa dijo:
–Entonces, ¿quién es el que fue a cazar y me trajo el guisado? Yo me lo comí todo antes de que tú llegaras, y le di mi bendición, y ahora él ha quedado bendecido.i
34 Cuando Esaú oyó lo que su padre decía, se echó a llorar amargamente y gritó:
–¡Dame también a mí tu bendición, padre mío!
35 Pero Isaac le contestó:
–Ya vino tu hermano, y me engañó y se llevó la bendición que era para ti.
36 –¡Con razón le pusieron por nombre Jacob! –dijo Esaú–. ¡Ya son dos veces las que me ha hecho trampa!j Primero me quitó mi primogenitura, y ahora me ha quitado la bendición que me correspondía. ¿No has guardado ninguna otra bendición para mí?k
37 Isaac le contestó:
–Mira, yo le he dado a Jacob autoridad sobre ti; le he dado por siervos a todos sus parientes, y le he deseado que tenga mucho trigo y mucho vino. ¿Qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?
38 Esaú insistió:
–¿No puedes dar más que una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme también a mí!
Y volvió a llorar a gritos.l
39 Entonces Isaac le dijo:
“Vivirás lejos de las tierras fértiles
y de la lluvia que cae del cielo.m
40 Tendrás que defenderte con tu espada
y serás siervo de tu hermano;
pero cuando te hagas fuerte,
te librarás de él.”n
Jacob huye de Esaú
41 Desde entonces Esaú odió a Jacob por la bendición que le había dado su padre, y pensaba: “Ya pronto estaremos de luto por la muerte de mi padre; después de eso, mataré a mi hermano Jacob.”
42 Cuando Rebeca supo lo que Esaú estaba planeando, mandó llamar a Jacob y le dijo:
–Mira, tu hermano Esaú quiere matarte para vengarse de ti. 43 Por eso, hijo, escúchame: huye en seguida a Harán, a casa de mi hermano Labán.ñ 44 Quédate con él por algún tiempo, hasta que se le pase la ira a tu hermano 45 y olvide lo que le has hecho. Entonces te mandaré aviso para que vuelvas. ¡No quiero perder a mis dos hijos en un solo día!o
46 Luego Rebeca dijo a Isaac:
–Estoy cansada de la vida por culpa de esas hititas con las que Esaú se casó. Y si Jacob se casa con una hitita como estas que viven aquí en Canaán, valdrá más que me muera.p
28
Entonces Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó:
–No te cases con ninguna mujer de esta tierra de Canaán. Vete a Padán-aram,a a la casa de tu abuelo Betuel, y cásate allá con una de las hijas de tu tío Labán. Que el Dios todopoderosob te bendiga y te dé muchos descendientes, para que de ti salgan muchas naciones. Que te dé a ti, y también a tus descendientes, la bendición que prometió a Abraham,c para que sean dueños de esta tierra donde ahora vivimos como extranjeros, pues él se la prometió a Abraham.
Así fue como Isaac envió a Jacob a Padán-aram. Y Jacob llegó a casa de Labán, que era hijo de Betuel el arameo y hermano de Rebeca, la madre de Jacob y Esaú.
Matrimonio de Esaú con Mahalat
Esaú había visto cómo Isaac daba su bendición a Jacob y lo enviaba a Padán-aram para casarse allá. También se fijó en que su padre, al bendecirlo, le ordenó que no se casara con ninguna mujer de Canaán, y que Jacob se fue a Padán-aram como su padre y su madre le habían dicho. De esa manera, Esaú comprendió que a su padre no le agradaban las mujeres de Canaán; por eso fue a ver a Ismael, hijo de Abraham, y tomó por esposa a su hija Mahalat, que era hermana de Nebaiot, además de las esposas cananeas que ya tenía.d
Dios se aparece a Jacob en Betel
10 Jacob salió de Beerseba y tomó el camino de Harán. 11 Llegó a cierto lugar, donde se quedó a pasar la noche porque el sol ya se había puesto. Tomó como almohada una de las piedras que había en el lugar, y se acostó a dormir. 12 Y tuvo un sueño, en el que veía una escalera que estaba apoyada en la tierra y llegaba hasta el cielo, y por ella subían y bajaban los ángeles de Dios.e 13 También veía al Señor, que estaba de pie junto a él y le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tus descendientes os daré la tierra donde estás acostado. 14 Ellos llegarán a ser tantos como el polvo de la tierra, y se extenderán al norte y al sur, al este y al oeste, y todas las familias del mundo serán bendecidas por medio de ti y de tus descendientes.f 15 Yo estoy contigo:g te cuidaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré sin cumplir lo que te he prometido.”
16 Cuando Jacob despertó de su sueño, pensó: “En verdad el Señor está en este lugar, pero yo no lo sabía.” 17 Tuvo miedo, y dijo: “Este lugar es muy sagrado. ¡Esta es la casa de Diosh y la puerta del cielo!”
18 Al día siguiente se levantó Jacob muy temprano, tomó la piedra que había usado como almohada, la puso de pie como un pilar y la consagró derramando aceite sobre ella.i 19 En aquel lugar había antes una ciudad que se llamaba Luz,j pero Jacob le cambió este nombre por el de Betel.k
20 Allí Jacob hizo esta promesa: “Si Dios me acompaña y me cuida en el viaje que estoy haciendo; si me da comida y vestido, 21 y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. 22 Esta piedra que he puesto como pilar será casa de Dios; y siempre te daré, oh Dios, la décima parte de todo lo que tú me des.”l

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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