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Hechos 3.1-4.37

Hechos :Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28

Pedro sana a un cojo de nacimiento
3
Un día, Pedro y Juana fueron al templo a la oración de las tres de la tarde.b En el templo se encontraba un cojo de nacimiento, al que todos los días llevaban y dejaban junto a la puerta llamada la Hermosa,c para que pidiera limosna a los que entraban. Cuando el cojo vio a Pedro y a Juan, que estaban a punto de entrar en el templo, les pidió una limosna. Ellos le vieron, y Pedro le dijo:
–Míranos.
El hombre puso atención, creyendo que iban a darle algo, pero Pedro le dijo:
–No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret,d levántate y anda.
Dicho esto, Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó, y al punto cobraron fuerza sus pies y sus tobillos. El cojo se puso en pie de un salto y comenzó a andar; luego entró con ellos en el templo, por su propio pie, saltando y alabando a Dios. Todos los que le vieron andar y alabar a Dios 10 se llenaron de asombro y de temor por lo sucedido, ya que conocían al hombre y sabían que era el mismo que se sentaba a pedir limosna en el templo, en la puerta Hermosa.
Discurso de Pedro en el pórtico de Salomóne
11 El cojo que había sido sanado no soltaba a Pedro y a Juan. Toda la gente, admirada, corrió a la parte del templo que se llama pórtico de Salomón,f donde ellos se encontraban. 12 Pedro, al ver la gente, les dijo: “¿Por qué os asombráis, israelitas? ¿Por qué nos miráis como si nosotros hubiéramos hecho andar a este hombre por nuestro propio poder o por nuestra devoción a Dios? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados,g ha dado el más alto honorh a su siervoi Jesús, a quien vosotros entregasteis a las autoridades y a quien no permitisteis que Pilato pusiera en libertad. 14 En vez de pedir la libertad de aquel que era santo y justo, pedisteis que se soltara a un criminal.j 15 Y así matasteis al que es autor de la vida.k Pero Dios lo resucitó, y de ello nosotros somos testigos. 16 Lo que ha hecho cobrar fuerzas a este hombre que veis y conocéis, es la fe en el nombre de Jesús. Esa fe en Jesús es la que le ha hecho sanar completamente, como todos podéis ver.l
17 “Ya sé, hermanos, que cuando vosotros y vuestros jefes matasteis a Jesús, lo hicisteis sin saber en realidad lo que estabais haciendo.m 18 Pero Dios cumplió de este modo lo que antes había anunciado por medio de todos sus profetas: que su Mesías tenía que morir.n 19 Por eso, volveos a Dios y convertíos, para que él borre vuestros pecados. 20 Quizás entonces el Señor os mande tiempos de alivio, enviándoos a Jesús, a quien desde el principio había escogido como Mesías para vosotros. 21 Aunque por ahora Jesucristo debe permanecer en el cielo, hasta que Dios ponga todas las cosas en orden, como dijo por medio de sus santos profetas que vivieron en los tiempos antiguos. 22 Moisés anunció a vuestros antepasados: ‘El Señor vuestro Dios hará que salga de entre vosotros un profeta como yo. Obedecedle en todo lo que os diga, 23 porque todo aquel que no haga caso a ese profeta será eliminado del pueblo.’ñ
24 “Y todos los profetas, de Samuel en adelante, hablaron también de estos días. 25 Vosotros sois los herederos de las promesas que Dios hizo por medio de los profetas, y sois también herederos del pacto hecho por Dios con nuestros antepasados. Pues Dios dijo a Abraham: ‘Todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tus descendientes.’o 26 Cuando Dios resucitó a su Hijo,p os lo envió primero a vosotros, para bendeciros, para que cada uno de vosotros se convierta de su maldad.”
Pedro y Juan ante las autoridades
4
Todavía Pedro y Juan estaban hablando a la gente, cuando llegaron los sacerdotes junto con el jefe de la guardia del templo y con los saduceos.a Estaban irritados porque Pedro y Juan enseñaban a la gente diciendo que la resurrección de los muertos había quedado demostrada en el caso de Jesús. Los apresaron y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. Pero muchos de los que habían escuchado el mensaje creyeron, de modo que el número de creyentes, contando solamente los hombres, llegó a cerca de cinco mil.b
Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los maestros de la ley.c Estaba también el sumo sacerdote Anás, y Caifás,d Juan, Alejandro y todos los que pertenecían a la familia de los sumos sacerdotes. Ordenaron que les llevaran a Pedro y a Juan, y poniéndolos en medio de ellos les preguntaron:
–¿Con qué autoridad o en nombre de quién hacéis estas cosas?e
Pedro, lleno del Espíritu Santo, les contestó:f
–Jefes del pueblo y ancianos: Nos preguntáis hoy acerca del bien hecho a un enfermo, para saber de qué manera ha sido sanado. 10 Pues ante vosotros declaramos, para que lo sepa todo el pueblo de Israel, que este hombre que está aquí, delante de todos, ha sido sanado en el nombre de Jesucristo de Nazaret, el mismo a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó. 11 Este Jesús es la piedra despreciada por vosotros los constructores, que se ha convertido en la piedra principal.g 12 En ningún otro hay salvación, porque Dios no nos ha dado a conocer el nombre de ningún otro en el mundo por el cual podamos ser salvos.h
13 Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos y reconocieron que eran discípulos de Jesús.i 14 Además, el que había sido sanado estaba allí, con ellos, y por eso no podían decir nada en contra. 15 Entonces los mandaron salir de la reunión y se quedaron discutiendo unos con otros. 16 Decían:
–¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Todos los habitantes de Jerusalén saben que han hecho esta señal milagrosa, y no lo podemos negar. 17 Pero a fin de que este asunto no siga corriendo de boca en boca, vamos a amenazarlos, para que de aquí en adelante a nadie hablen del nombre de Jesús.
18 Así que los llamaron y les ordenaron que no hablaran ni enseñaran nada acerca del nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan les contestaron:
–Pensad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros en lugar de obedecerle a él.j 20 No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.k
21 Las autoridades los amenazaron, pero los dejaron libres. No encontraban cómo castigarlos, porque toda la gente alababa a Dios por lo sucedido. 22 El hombre sanado de este modo milagroso tenía más de cuarenta años.
Los creyentes piden confianza y valor
23 Una vez en libertad, Pedro y Juan fueron a reunirse con sus compañeros y les contaron todo lo que los jefes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Habiéndolo oído, oraron todos juntos a Dios diciendo: “Señor, tú, que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,l 25 dijiste por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo David:
‘¿Por qué se alborotan las naciones?
¿Por qué los pueblos hacen planes sin sentido?
26 Los reyes y gobernantes de la tierra
se rebelan, y juntos conspiran
contra el Señor y contra su escogido, el Mesías.’m
27 “Es un hecho que aquí, en esta ciudad, Herodes y Poncio Pilaton se unieron a los extranjeros y a los israelitas en contra de tu santo siervoñ Jesús, a quien escogiste como Mesías. 28 De esta manera, ellos hicieron todo cuanto tú, en tus planes, ya habías dispuesto que sucediera. 29 Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos que anuncien sin miedo tu mensaje, 30 que por tu poder sanen a los enfermos y que hagan señales y milagros en el nombre de tu santo siervo Jesús.”
31 Cuando acabaron de orar, temblóo el lugar donde estaban reunidos. Todos fueron llenos del Espíritu Santop y anunciaban abiertamente el mensaje de Dios.
Comunidad de bienes
32 Todos los creyentes, que ya eran muchos, pensaban y sentían de la misma manera. Ninguno decía que sus cosas fueran solo suyas, sino que eran de todos.q 33 Los apóstoles seguían dando un poderoso testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y Dios los bendecía mucho a todos. 34 No había entre ellos ningún necesitado,r porque quienes poseían terrenos o casas los vendían, y el dinero 35 lo ponían a disposición de los apóstoles para repartirlo entre todos según las necesidades de cada uno.s 36 Tal fue el caso de un levitat llamado José, natural de la isla de Chipre,u a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa: “Hijo de consolación”).v 37 Este hombre vendió un terreno de su propiedad y puso el dinero a disposición de los apóstoles.

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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