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Malaquías 1.1-4.6

Malaquías :Introducción 1 2 3 4

I. INTRODUCCIÓN (1.1)
1
Este es el mensaje que el Señor comunicó al pueblo de Israel por medio del profeta Malaquías.a
II. AMOR DEL SEÑOR A ISRAEL (1.2-5)
El Señor dice: “Yo os amo”, pero vosotros respondéis: “¿Cómo sabemos que nos amas?” El Señor contesta: “Yo os amo por la misma razón que, siendo hermanos Esaú y Jacob, amé a Jacob y aborrecí a Esaú. Y el país de Esaú,b que era montañoso, lo convertí en un desierto; y sus propiedades, en tierra solo buena para los animales salvajes.”
Si los edomitas, descendientes de Esaú, dijeran: “Hemos sido destruidos, pero reconstruiremos nuestra nación”, el Señor todopoderoso respondería: “Ellos reconstruirán, pero yo los destruiré otra vez. Su país será llamado ‘País de maldad’ y ‘Nación del eterno enojo del Señor’.”c Vosotros lo veréis con vuestros propios ojos, y diréis: “¡El Señor es tan grande que sobrepasa las fronteras de Israel!”d
III. CONTRA LOS SACERDOTES QUE NO OFRECEN LOS SACRIFICIOS CORRECTAMENTE (1.6–2.9)
El Señor todopoderoso dice a los sacerdotes: “Los hijos honran a sus padres y los criados respetan a sus amos. Pues si yo soy vuestro Padre, ¿por qué no me honráis? Si soy vuestro Amo, ¿por qué no me respetáis? Vosotros me despreciáis, y todavía decís: ‘¿En qué te hemos despreciado?’ Traéis a mi altar pan indigno, y todavía preguntáis: ‘¿En qué te ofendemos?’ Vosotros me ofendéis cuando pensáis que mi altar puede ser despreciado y que no hay nada malo en ofrecerme animales ciegos, cojos o enfermos.”e ¡Id, pues, y llevádselos a vuestros gobernantes! ¡Ved si ellos os aceptan con gusto el regalo! Ahora pues, pedidle a Dios que tenga compasión de vosotros. Pero si le hacéis esa clase de ofrendas, no esperéis que Dios os acepte con gusto. El Señor todopoderoso dice: 10 “¡Ojalá alguno de vosotros cerrara las puertas del templo, para que no volvierais a encender en vano el fuego de mi altar! Porque no estoy contento con vosotros ni voy a seguir aceptando vuestras ofrendas.f 11 En todas las naciones del mundo se me honra; en todas partes queman incienso en mi honor y me hacen ofrendas dignas.g 12 En cambio, vosotros me ofendéis, porque pensáis que mi altar, que es mi mesa, puede ser despreciado, y que es despreciable la comida que hay en él.h 13 Decís: ‘¡Ya estamos cansados de todo esto!’, y me despreciáis.i Y todavía suponéis que voy a alegrarme cuando venís a ofrecerme un animal robado o una res coja o enferma. 14 ¡Maldito sea el tramposo que me promete un animal sano de su rebaño y luego me sacrifica uno que tiene defecto! Yo soy el gran Rey, y soy temido entre las naciones.” Esto dice el Señor todopoderoso.
2
“Ahora, sacerdotes, esto es para vosotros: Habéis de obedecerme y debéis tomar en serio el honrarme. Si no lo hacéis, yo os maldeciré. Y como no habéis tomado en serio el honrarme, yo convertiré en maldición incluso los beneficios que obtenéis de vuestro sacerdocio.” Lo dice el Señor todopoderoso.
“Voy a privaros de vuestro poder y a arrojaros a la cara el estiércol de los animales que traéis a sacrificar. ¡Y junto con el estiércol, también vosotros seréis barridos! Así sabréis que yo os he dado este mandato para que mi pacto con Levía permanezca firme.” Lo dice el Señor todopoderoso.
“Mi pacto era vida y paz para Leví.b Se las di para que me respetara y me temiera, y él me mostró temor y reverencia. Leví enseñaba la verdad y no había maldad en sus labios. Vivía en perfecta relación de paz conmigo, y apartó a muchos de hacer lo malo.c Es el deber de los sacerdotes enseñar a la gente a conocerme, y todos deben acudir a ellos para recibir instrucción, porque ellos son los mensajeros del Señor todopoderoso.d
“Pero vosotros, sacerdotes, os habéis apartado del buen camino; con vuestras enseñanzas habéis hecho caer a muchos. Así habéis pervertido mi pacto con Leví. Por eso, porque no me habéis obedecido, y porque, además, cuando enseñáis a la gente no tratáis a todos por igual, yo haré que todo el pueblo os tenga por viles y os desprecie.” Lo dice el Señor todopoderoso.
IV. CONTRA LA INFIDELIDAD CONYUGAL Y LOS MATRIMONIOS CON MUJERES EXTRANJERAS (2.10-16)e
10 ¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre, que es el Dios que a todos nos ha creado?f ¿Por qué, pues, nos engañamos unos a otros, violando así el pacto que hizo Dios con nuestros antepasados? 11 Judá es infiel a Dios, y se cometen acciones horribles en Jerusalén y en Israel. Judá ha violado la santidad del templo que el Señor ama, y los hombres de Judá han tomado por esposas a mujeres que adoran a dioses falsos.g 12 ¡Ojalá el Señor borre de nuestra nación a quienes hacen tales cosas, sean quienes sean y aunque traigan ofrendas al Señor todopoderoso!
13 Pero vosotros hacéis aún más: inundáis de lágrimas el altar del Señor y lloráis con grandes lamentos porque el Señor ya no acepta con gusto vuestras ofrendas. 14 ¿Y todavía preguntáis por qué? Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad!h 15 ¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y qué requiere ese Dios, sino descendientes que le sean consagrados?i ¡Cuidad, pues, de vuestro propio espíritu, y no faltéis a la promesa que hicisteis a la esposa de vuestra juventud! 16 El Señor Dios de Israel, el todopoderoso, dice: “¡Cuidad, pues, de vuestro propio espíritu y no seáis infieles; pues yo aborrezco al que repudia a su esposa y se mancha cometiendo tal maldad!”j
V. LA PURIFICACIÓN DE LA COMUNIDAD (2.17–3.5)
17 El Señor ya está cansado de escucharos, y todavía preguntáis: “¿Qué hemos dicho para que se haya cansado de escucharnos?” Pues habéis dicho que al Señor le agradan los que hacen lo malo, y que está contento con ellos. ¡Y es que no creéis que Dios sea justo!k
3
El Señor todopoderoso dice: “Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino.a El Señor, a quien estáis buscando, entrará de pronto en su templo. ¡Ya llega el mensajero del pactob que vosotros deseáis!”
Pero ¿quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién podrá entonces permanecer en pie?c Pues llegará como un fuego, para purificarnos;d será como un jabón que quitará nuestras manchas. El Señor se sentará a purificar a los sacerdotes, los descendientes de Leví, como quien purifica la plata y el oroe en el fuego. Después ellos podrán presentar su ofrenda al Señor, tal como deben hacerlo. El Señor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos.f
El Señor todopoderoso dice: “Yo vendré a juzgaros. Y al mismo tiempo seré testigo contra los que practican la magia, los que cometen adulterio, los que juran en falso, los que oprimen a los trabajadores, a las viudas y a los huérfanos, los que tratan mal a los extranjeros y los que me faltan al respeto.
VI. DE LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS (3.6-12)
“Yo soy el Señor. No he cambiado.g Y por eso vosotros, descendientes de Jacob, no habéis sido aniquilados. Vosotros os habéis apartado de mis preceptos como se apartaron vuestros antepasados, y no habéis querido obedecerlos. Yo, el Señor todopoderoso, os digo: ¡Volveos a mí y yo me volveré a vosotros!h Pero vosotros decís: ‘¿Por qué hemos de volvernos a ti?’ Y yo pregunto: ¿Acaso un hombre puede defraudar a Dios? ¡Pues vosotros me habéis defraudado! Y todavía preguntáis: ‘¿En qué te hemos defraudado?’ ¡En los diezmos y en las ofrendas me habéis defraudado! Sí, toda la nación, todos vosotros, me estáis defraudando, y por eso voy a maldeciros. Yo, el Señor todopoderoso, os digo: 10 Traed vuestro diezmo al tesoro del templo y así habrá alimentos en mi casa. Ponedme en eso a prueba, a ver si no os abro las ventanas del cielo para vaciar sobre vosotros la más rica bendición.i 11 No dejaré que las plagas destruyan vuestras cosechas y vuestros viñedos. 12 Todas las naciones os llamarán dichosos, porque tendréis un país encantador.” Yo, el Señor todopoderoso, lo he dicho.
VII. DEL HONRAR Y SERVIR AL SEÑOR (3.13–4.3)
13 El Señor dice: “Vosotros habéis dicho cosas muy duras contra mí, y todavía preguntáis: ‘¿Qué es lo que hemos dicho en contra tuya?’ 14 Esto es lo que habéis dicho: ‘Servir a Dios es cosa inútil. ¿Qué provecho sacaremos de hacer lo que él manda, de andar vestidos de luto delante del Señor todopoderoso? 15 Nosotros hemos visto que los orgullosos son felices, que a los malvados les salen bien las cosas, que ponen a prueba a Dios y no reciben ningún castigo.’ ”j
16 (Los que honran a Dios hablaron entonces entre sí, y el Señor escuchó con atención lo que decían. Y en presencia del Señor se escribió un libro, en el cual se recordaba a los que honran al Señor y lo toman en cuenta.)k
17 El Señor todopoderoso dice: “Estoy preparando un día en el que ellos volverán a ser mi pueblo. Como un padre se compadece del hijo que le sirve, así tendré yo compasión de ellos.l 18 Entonces os daréis cuenta otra vez de la diferencia que hay entre el bueno y el malo, entre el que adora a Dios y el que no lo adora.”
4 La venida del día del Señora
El Señor todopoderoso dice: “Se acerca el día, ardiente como un horno, en que todos los orgullosos y malvados arderán como paja en una hoguera. Ese día que ha de venir los quemará, y nada quedará de ellos.b Pero para vosotros que me honráis, mi justicia brillará como la luz del sol, que en sus rayos trae salud.c Y saltaréis de alegría como becerros que salen del establo. En ese día que estoy preparando, vosotros pisotearéis a los malvados como si fueran polvo.
VIII. CONCLUSIÓN (4.4-6)d
“Acordaos de la ley que di a mi siervo Moisés en el monte Horeb.e ¡Eran preceptos y mandatos que todo Israel debía obedecer!
“Mirad: Voy a enviaros al profeta Elíasf antes que llegue el día del Señor, que será un día grande y terrible. Y él hará que padres e hijos se reconcilien.g De lo contrario, vendré y castigaré vuestro país, destruyéndolo por completo.”

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-ltima actualización del programa: 10/10/2016
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